J BALVIN, MAN: SANGRE AZUL DE LA MÚSICA LATINA

J Balvin ya es oficialmente una de las cien personas más influyentes del planeta. No lo digo yo, lo dice la revista Time, la cual realiza cada año esta lista con la finalidad de recoger los signos de los tiempos. Desde hace un tiempo, el príncipe del reguetón ha estado opositando para tal reconocimiento. Primero, de Medellín a Santo Domingo, y de ahí el salto a conquistar los corazones de todo el planeta. El género urbano latino ya era patrimonio cultural en el mundo hispano; pero faltaba una generación de artistas como esta. La cual propusiese romper con el estereotipo del rapero retrógrado y clasista para que se abriese a un mayor público. Ahora, estos tienen la vaina y están pegaos; es lo que tiene la ambición.

J Balvin tenía un plan

Entre los elegidos para ser estrellas en el firmamento se encuentra J Balvin. Sabe cuánto vale, sabe que es caro, como diría su parcero Bad Bunny. Detrás de su figura hay un hombre humilde llamado José Álvaro Osorio Balvín. Aunque eso no le ha impedido soñar en grande. Lo más llamativo es que en 2012 ya lo tenía muy claro, como lo confirma uno de sus temas cuando su éxito no iba más allá de las fronteras colombianas. Desde entonces, o mucho antes, no ha cejado en hacer bailar a su gente sea (de) donde sea. Le honra su ánimo para llevar los ritmos latinos a cualquier pista de este planeta. Si bien J Balvin tenía un plan para su carrera musical.

J Balvin bailó siempre con su gente

Sabía que la música que él representa tenía muchos detractores con motivo de las letras ardientes, ofensivas en cierto modo para la mujer. En muchas ocasiones, la mujer ha tomado un rol sumiso respecto al hombre latino, cuyas cualidades son muy viriles. Tomó el testigo a los Daddy Yankee y compañía dando forma a un nuevo pop latino vestido con buen gusto. Auto-producciones mucho más refinadas y potentes, así como el uso de autotune (el cual mejora y amplifica la voz del artista), que dan forma a un producto de calidad. Las letras, además, tienen seso. Pero son tan reivindicativas como sexis. Porque el sexo, tema tabú en otros géneros, aquí es explícito, esencia del género. No va a renegar de ello J Balvin. Sin embargo, el amor, aunque no siempre triunfe, lo predica en su repertorio, apto para todos los públicos.

El éxito del reguetón

Las historias que narra son más propias de la era del feminismo. El tono es amable; canta el amigo, no el delincuente. Y ella ya no está sometida, se ha ido con otro porque así lo ha querido. También hay letras que muestran arrepentimiento al haber una separación sentimental. Los temas son melocotonazos, así como inclusivos. Es decir, que cualquiera puede sentirse identificado con sus letras. Los millennial parece que solo han conocido un campo de batalla: el del botellón y la juerga salvaje. Aunque por mucho ocio que hayan disfrutado, también sufren. Así que J Balvin ha hecho visibles los trastornos emocionales o psicológicos derivados del individualismo. Poniendo el foco en los problemas, en definitiva, de una generación cuando compone su obra musical. Razones más que suficientes para justificar el éxito del reguetón.

J Balvin como pez en el agua con Bob Esponja

Y por qué J Balvin es el equivalente a Justin Bieber en términos musicales (por la entronización). La diferencia es que José solo trae paz y no tiene enemigos. Porque lo que cambia es que ahora un rey midas de la música se muestra tal como es, vulnerable. Sus tatuajes lo protegen y le recuerdan que es real. Y su rutina de meditación y deporte lo aleja de las drogas y el crimen. El carisma del príncipe del reguetón es tan atrayente que le ha permitido colaborar con prácticamente todas las estrellas del pop urbano. Y si falta alguien, tiempo al tiempo. Por supuesto, su binomio más arrollador ha sido con el puertorriqueño Beni, sin olvidar que con Rosalía volaron alto.

J Balvin se mueve como pez en el agua

Por eso, participó este último año en el intermedio del gran acontecimiento deportivo estadounidense más visto en televisión, la final de Superbowl. Las anfitrionas del espectáculo musical eran las divas del pop Shakira y J López, pero fue esta última quien invitó al salón de baile a J Balvin. Su asignatura pendiente es la voz en directo, pero su puesta en escena, con bailes en grupo, montaje, luces y vídeo, lo compensa.

Resalta su pasión por la moda, casi enfermiza; de hecho, algunas marcas como Guess le han dado manga ancha. Ahora mismo tiene tal trascendencia en el mundo que incluso se ha sumergido en Fondo de Bikini. De modo que, con reconocimientos como el de la revista Time, J Balvin se mueve como pez en el agua. Porque le permite ser -no parecer- con su música una inspiración para los demás. Es J (Llei) Balvin, man, sangre azul de la música urbana latina.

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