PINK FLOYD, EL MEJOR GRUPO DE ROCK

Pink Floyd es el mejor grupo de la historia del rock. Dicho esto, el rock tal como se concebía entonces ya no existe. Este grupo fue vanguardia de los sonidos electrónicos en su época; y ahora aún sigue siendo de gran influencia en la música moderna. Habrá quien discrepe de esto y piense en The Who, Led Zeppelin o Black Sabbath como mayor ejemplo de divinidad. Pues se equivoca; y seguramente no esté en su sano juicio. Lo que Pink Floyd creó fue macanudo, y la forma en que murió, algo incomprensible.

Pink Floyd, un laboratorio musical

Cuando Pink Floyd nació, el rock tal como se conocía tendría unos diez o quince años de vida. Pero los años sesenta fueron una auténtica explosión de sonidos y estilos nunca antes escuchados. Y, sin embargo, algunos de estos crearon escuela, formando subgéneros que se desarrollarían hasta nuestros días. Entonces, en 1965, se inició el grupo con Roger Waters, Nick Mason, Richard Wright y Syd Barret en la facultad de arquitectura de Cambridge. Sin embargo, los devaneos psicotrópicos de este último le pasaron factura en Pink Floyd, pasando de líder a apestado. Fue sustituido por su amigo David Gilmour, que ya había actuado con el grupo en alguna ocasión.

El directo de Pink Floyd en Pompeya

Para entonces ya habían debutado en las listas de radio con su primer álbum de estudio The piper at the gates of dawn (1967). Se trataba de una obra psicodélica, propia de la escena musical que se estaba viviendo en Londres. Aunque su ambición por ir más allá de lo desconocido convirtió a Pink Floyd en un laboratorio musical. Su nombre se debía a dos de sus ídolos del blues en su infancia: Pinkney “Pink” Anderson y Floyd Council. Así, publicaron seis álbumes prácticamente instrumentales, con alguna grabación ambiental, abanderando el rock más progresivo y sinfónico. Music from the Film More (1969) fue precisamente un álbum creado para la banda sonora del film de Barber Schroeder. Ya tenían un nombre dentro de la industria, pero lo mejor estaba por llegar todavía.

El disco más vendido de la historia

Terminada la fiebre psicodélica de los sesenta, el rock pasó a ser más duro y lento con el hard y el heavy; o más sofisticado y brillante con el glam. Y en término medio se posicionó Pink Floyd con su álbum The Dark Side of The Moon (1973). Apoteósico, monumental. Infinidad de adjetivos grandilocuentes podrían usarse para calificar este trabajo, el cual sigue siendo vigoroso hoy en día. La gran influencia de tantos artistas venidos posteriormente. Su discurso fue anticapitalista, y, sin embargo, su impacto comercial fue estratosférico. El disco ha sido el más vendido de la historia durante mucho tiempo.

Comfortably Numb, Roger Waters con Van Morrison y The Band en Berlín 1990

Entre gira y gira, mientras el grupo se consagraba en el panorama internacional, se gestó el álbum Wish you were here (1975). Sin duda, su trabajo más nostálgico, sobre cómo no pudieron compartir el éxito con aquellas personas que les ayudaron a conseguirlo. Rinde un claro homenaje a su amigo Syd Barret, cuya seria enajenación le impedía a la sazón mantener una conversación coherente y cuerda. Desde entonces, la canción homónima de este álbum ha sido infinitamente versionada por muchos artistas que sintieron el desgarro al escuchar aquella historia oculta.

Entre todos mataron a Pink Floyd

Durante la década de los setenta, solo podía referirse a Pink Floyd con superlativos. Algo que alimentaría los egos de sus miembros, sobre todo de Roger Waters, quien se erigió en líder artístico indiscutible. Levantaron en estadios deportivos de todo el mundo una parafernalia muy costosa y extraordinaria que sería imitada por otros muchos años después. Hasta cerdos voladores incluían sus espectáculos. A partir del álbum Animals (1977), Waters impuso su tiranía en la forma de trabajar y componer la obra de Pink Floyd. Así, la relación con Gimour, Wright y Mason fue minando hasta estallar durante la grabación del doble álbum The Wall (1979). Waters echó a Wright a la calle como quien abandona un perro. Había un ambiente tan incómodo y enrarecido, que Waters se echó a sus espaldas el siguiente trabajo, The Final Cut (1983). Dicen que Roger Waters llegó a intimidar tanto que les birlaba a Gilmour y Mason el bocadillo en los descansos.

Pink Floyd tuvo que aprender de nuevo a volar sin Roger Waters

Esto demuestra que hasta los mayores genios tienen malas pulgas y pueden comportarse como cerdos por mucho que luego hagan apología del verso opuesto. Como ya no le soportaba nadie, y creativamente estaba agotado, Roger Waters abandonó Pink Floyd. Fue el principio del fin del mejor grupo de la historia del rock. Porque al poco tiempo volvió a reunirse sin él, pero ni A momentary lapse of reason (1987) ni The Division Bell (1994) fueron trabajos a la altura de su tamaño. El grupo se había convertido en el chiringuito de tres colegas que solo querían tocar música y ganar un dinero para adelantar su jubilación. La ambición y la disciplina férrea habían desaparecido con Waters. Y así, entre todos, mataron a Pink Floyd. Larga vida al prog-rock.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *