EL PERIODISMO EN EL CINE (y II)

El periodismo como profesión liberal

El periodismo, como profesión liberal, no siempre transmite la información de manera objetiva. La ideología de las personas que dirigen un medio puede influir a la hora de narrar unos hechos, como se ha comentado arriba. Y cuando esto supone enfrentarse a los poderes públicos, este a veces actúa con abuso de su posición dominante para perseguir a quienes comulgan con ideas diferentes. Como sucedió en los años cincuenta en Estados Unidos con la «caza de brujas» del senador Joseph McCarthy y que fue llevado al cine por George Clooney en ‘Buenas noches y buena suerte’ (Good Night, and Good Luck, 2005).

‘Buenas noches y buena suerte’ (Good Night, and Good Luck, 2005), de George Clooney

Siguiendo con la sección de actualidad política, hemos conocido la verdad en un caso que paralizó un país entero en 1974, provocando la dimisión del presidente estadounidense Richard Nixon, una investigación periodística llevada a cabo por dos jóvenes redactores del The Washington Post en ‘Todos los hombres del Presidente’ (All the President’s Men, 1976), de Alan J. Pakula.

Todos los hombres del Presidente’ (All the President’s Men, 1976), de Alan J. Pakula

Este famoso caso Watergate por el que Nixon abandonaría la política dio motivo además para que el periodista británico David Frost invirtiera todo su capital en conseguir la entrevista más deseada en su momento por un periodista, la cual vimos recreada en ‘El desafío: Frost contra Nixon’ (Frost/Nixon, 2008), de Ron Howard.

‘El desafío: Frost contra Nixon’ (Frost/Nixon, 2008), de Ron Howard.

Un gabinete de periodistas que manejen cualquier situación

El éxito de un político no solo depende de su discurso y las promesas que cumpla, aparte es necesario rodearse de un gabinete de periodistas que manejen cualquier situación que pueda comprometer la carrera de un candidato a las elecciones durante la campaña, como hemos comprobado en ‘Los idus de marzo’ (The Ides of March, 2011), de George Clooney.

‘Los idus de marzo’ (The Ides of March, 2011), de George Clooney

Aunque uno de los auténticos valores del periodismo es la investigación que recoge información de testigos directos, víctimas y verdugos para fundamentar una denuncia social, como la que llevó a cabo también The Washington Post a principios del nuevo milenio sobre los escándalos de pederastia cometidos durante décadas por curas del Estado de Massachussets, trabajo en el que se basa la cinta Spotlight (2015), de Thomas McCarthy, para concienciar a la sociedad de los males que el poder puede causar en silencio.

Spotlight (2015), de Thomas McCarthy

Por algo lo llaman el cuarto poder

El periodismo, como vemos, ha estado ligado al control del poder. Es capaz de alzar o hundir la imagen de un personaje público, un colectivo o un sistema económico social completo. Aunque, de cara al futuro, los periodistas no solo tendrán que analizar y sintetizar datos reales, también códigos informáticos, más relacionados con las matemáticas y programación digital, para vigilar de cerca el tráfico de la información de interés para la sociedad, así como reforzar su propio código moral interno de la profesión para que el provecho de esa información no sea parcial.

Julian Assange detenido en la Embajada de Ecuador en Londres.

Como así hemos aprendido con el caso WikiLeaks, una organización sin ánimo de lucro que filtraba información confidencial de Estados y multinacionales sin revelar la fuente de origen, creando un embrollo difícil de justificar y que ha privado finalmente de libertad a su fundador Julian Assange por hacer tambalear los cimientos en la política internacional. Por algo lo llaman el cuarto poder.

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