EL GAZPACHO (Y II)

Internet ha supuesto un gran avance tecnológico para la sociedad. Como tantos otros inventos del siglo XX. Pero uno de los que más ha cambiado el estilo de vida es la comida procesada. Con la instalación de maquinaria en fábricas para el procesamiento industrial de alimentos el mundo no ha vuelto a ser el mismo. Está mucho más nutrido, al menos en el primer mundo. Entre los diferentes procesamientos, se encuentra el envasado de comidas preparadas. Como el gazpacho.

El gazpacho envasado

Desde su aparición en los lineales del supermercado, el gazpacho envasado se ha convertido en uno de los productos más vendidos del mercado. Y esto lo puedes comprobar tan solo abriendo el frigorífico de cada hogar que visites. ¿Quién no tiene un brik de gazpacho en su nevera? En la industria alimentaria, donde se suele emplear una proporción estándar de ingredientes, la composición más frecuente consiste en 86 % de tomate, 9,4 % de aceite de oliva, 2,2 % de vinagre, 1,6 % de sal y 0,8 % de ajo.

De acuerdo con El Comidista, la cuchara no engaña. El mercado del gazpacho

Ojo, esto más que gazpacho es sopa fría de tomate. La OCU afirma que el gazpacho envasado supone entre un 10% y un 65% menos de energía. La conclusión es que los fabricantes prescinden del pan y, en algunos casos, incluyen menos cantidad de aceite en su preparación. También añaden zumo de limón, con lo cual aumenta la acidez de su ingesta. Vaya solución. Se suele presentar en formato de producto refrigerado o simplemente herméticamente envasado.

Los fabricantes prescinden del pan

Los comidistas sabrán cuál es el mejor gazpacho envasado del lineal. En la industria alimentaria, el gazpacho se suele someter a tratamientos como la pasteurización o congelación, cuestionados por no conservar la energía original en el producto final. Sin embargo, hay alternativas como la manotermosonicación o la radiación con pulsos eléctricos, que destruyen la microbiología o la desactivación enzimática sin degradar su contenido energético.

El ajoblanco, según El Comidista. La variante del gazpacho

El gazpacho tiene variantes históricas según la región de España. La única regla es que se considera como tal aquel que tenga como base pan, agua, vinagre, aceite y sal. Estas variantes están clasificadas por colores:

  • Rojos, debido a su contenido de tomate;
  • blancos, en ausencia de tomate, contienen frutos secos; y
  • verdes, blancos con especias, que lo tiñen de verde.

Andalucía es la región que más variantes tiene por provincia. El clásico andaluz -el rojo, por el tomate, recuerda- es el que triunfa, pero algunos no los pierdas de vista. Si vas de viaje por allí, podrás pedirlo como plato principal, de lo contrario te servirán uno como tapa bien ‘gorrda’. En la provincia de Córdoba existen infinitas recetas para el gazpacho, ya sea rojo o blanco. Este, por ejemplo, es el clásico cordobés -sin tomate ni pimiento, claro- añadiendo almendras. Se toma en vaso antes del postre. En cuanto a los rojos, destaca el salmorejo; gazpacho sin agua, que se prepara como plato principal o salsa. En Málaga, existe, entre otros, el ajoblanco, que básicamente es un gazpacho blanco con almendras y ajos.

El clima es un factor determinante

El clima es un factor determinante para la dieta de origen, de modo que en Castilla y León el gazpacho se prepara de otra manera. El gazpacho avilés está elaborado con ingredientes similares a los de los otros gazpachos, pero el tamaño de los trozos son más grandes, y el agua está teñida sólo por el pimentón y el vinagre. En Extremadura se conoce como cojondongo, una especie de puré o gazpacho espeso hecho con miga de pan, ajos, aceite y vinagre sobre el que se coloca un picado de cebolla, tomate y pimientos. El gazpacho manchego es una variedad solo conocida en Albacete y en áreas cercanas, como el interior de Alicante.

Reportaje sobre el gazpacho manchego en el típico programa de las tardes en La1.

Es un plato elaborado en caldero y se prepara caliente, como un guiso. Se le echa carne de caza -por ejemplo, conejo o perdiz-, ajos, tomates y tortas cenceñas (no llevan levaduras), que se desmigan sobre la sartén en la que se guisan las carnes.

El gazpacho de piña

Los modernos ya no se conforman con añadir pimiento al gazpacho, o sentir la vocación de pinche gastronómico para participar en el reality show Master Chef. Han adoptado la metodología del gazpacho, es decir, el majado de los alimentos, para crear nuevas, frescas y coloridas sopas frías. Y cómo no, la piña tenía que intervenir como novedad. La persona que ha inventado esto creció viendo en la tele el programa de animación ‘Los Fruittis’. No hay duda. Uno de los personajes protagonistas se trataba de una piña… Que se llamaba Gazpacho. Ojú.

Los americanos, como siempre, van por delante en todo. Enseñan a hacer gazpacho de piña

Pues eso, a quien le guste experimentar con nuevos sabores e ingredientes, que no se sienta culpable por hacer un gazpacho diferente. Al final lo que importa es tu salud, y si te divierte cocinar, adelante. Habrá quien prefiera seguir comprando el brik del supermercado por comodidad. Lo triste es que seremos demasiados.

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