CHENGUE MORALES, ¿QUÉ FUE DE TI?

Antes de llegar Cristiano Ronaldo y Messi a LaLiga, el profesional del fútbol, en general, era menos exigente con su trabajo. La dieta era más permisiva; y la dedicación al gimnasio o entrenamiento, más voluntariedad que otra cosa. Incluso se hacía la vista gorda con la vida nocturna de los que mejor rendían en el campo. Estos vivían de las rentas debido a su extraordinaria técnica con el balón. Otros, en cambio, para paliar esa falta de talento natural, se implicaban más a fondo con la intención de seguir viviendo un sueño. Es el caso de muchos jugadores de entonces. Como excepción, están aquellos que ni tenían talento ni rendían como se esperaba de ellos. Pero que disfrutaban igualmente de la vida. Uno de esos podría ser el Chengue Morales, diferente por muchas razones. Pero, ¿qué fue de él?

El Chengue Morales, un delantero que vino con la promesa de marcar muchos goles

En los primeros años dos mil, los equipos más humildes invertían en fichajes récord sin garantizar siquiera la respuesta del jugador en el campo. A veces por corrupción, otras por desidia, llegaban jugadores de Sudamérica sin apenas conocerse. Porque se les presuponía una calidad técnica o física solo por su nacionalidad. Y así, descubrimos grandes pufos, por ejemplo, con los uruguayos. El pato Sosa -quién no recuerda el día de su presentación- o Richard Núñez en el Atleti. No es solo que Uruguay cultivase futbolistas de gran nivel, es que su carácter aguerrido era sinónimo de fuerza y tesón. Pero si hubo un jugador uruguayo sobrevalorado que jugó en los campos de primera en aquella época es el Chengue Morales.

Chengue Morales abrazado por sus compañeros al convertir por fin un gol. Webó se ríe con razón

Por él Osasuna pagó en su momento 2,1 millones de euros, fichaje más caro en su historia hasta entonces. Aunque con el tiempo se ha descubierto que el importe fue mucho más alto. Aterrizó en Pamplona en enero de 2003 y en seguida se puso a las órdenes de Javier Aguirre. Pero el entrenador, por mucho desembolso que hubiese realizado el club, no contaba con Richard. Porque así se llama el Chengue Morales, un delantero que vino con la promesa de marcar muchos goles. La falta de confianza y oportunidades condicionaron su buen éxito. De hecho, ni entraba en convocatoria. Y las jornadas pasaban sin que el Chengue Morales anotara en el partido.

Gol y adiós

Tras cumplirse un año de su llegada, tan solo había jugado 23 partidos y marcado un solitario gol. Aunque se planteara seriamente abandonar el club rojillo a final de la segunda temporada, finalmente permaneció una tercera. Acabó marcando en total 11 goles en su trayectoria con el Osasuna. Pero el crédito ya lo había perdido. De modo que no hubo cuarta temporada e hizo las maletas. Málaga fue su segundo destino en la liga española. Y allí, de nuevo, volvió la sequía goleadora, permaneciendo un año completo sin ver puerta.

Chengue Morales en su presentación con el Málaga. No sabe todavía el calvario que va a pasar

Hasta que se enfrentó a su ex equipo, el Osasuna, allí en Pamplona. Pero fue gol y adiós, ya que no terminó el partido. No pudo recuperarse a tiempo de su lesión para volver a jugar esa misma temporada. Por lo que su ciclo en España acabó allí donde empezó. El Málaga descendió a segunda división, y su salario era muy alto para mantenerlo en plantilla. De modo que puso fin a su aventura en Europa y volvió a su Uruguay natal, al equipo de sus amores, el Nacional. La experiencia en LaLiga fue tan mala que nunca recuperó su mejor versión, y pronto acabó su carrera. Jugó en Brasil y Ecuador, retirándose en el Fénix uruguayo con más pena que gloria en 2010.

Chengue Morales nunca se rindió en el campo

A pesar de la falta de olfato goleador del Chengue Morales, nunca se rindió en el campo. Luchaba cada balón como el que más, pero ni su físico ni su técnica eran idóneas para competir. Morales era uno de esos delanteros que hoy no jugarían ni en tercera división, pero que por entonces estaban cotizados por su altura y portento. Medía un metro noventa y seis. Y su peso no bajaría de los noventa kilos. Un tipo muy pesado. Sus piernas no soportaban la velocidad punta de los defensas, quedando relegado a la jugadas de estrategia. Si tampoco tenía buen remate de cabeza, las posibilidades de hacer gol eran muy reducidas.

Chengue Morales en la actualidad

Tiempo tuvo para tanganas bochornosas como, por ejemplo, en el Bernabéu. Aunque su carácter bonachón le granjeó una bonita amistad con los compañeros de vestuario. Y para la afición fue un jugador querido allí donde estuvo. Así que sus goles, aunque fueran pocos en LaLiga, fueron muy celebrados. De alguna manera, el aficionado conectaba con un jugador como el Chengue, capaz de sacar una sonrisa por muy mal que se diera el tiempo. Por ser un reflejo de la gente normal, con el privilegio de jugar con las estrellas de fútbol. Era uno de esos tipos que luego podías ver en la calle haciendo la compra en el súper. O encontrártelo en una barbacoa, con las pinzas en la mano, perreando a ritmo de candombe. Y eso es algo que ni Cristiano ni Messi poseen por muchos balones de oro que coleccionen.

Como persona siempre fue un crack

Después del fútbol, casi siempre hay más fútbol. Porque, en la mayoría de casos, es lo único que saben hacer quienes han hecho carrera en los campos de primera división. Así que Chengue Morales, Chenguito para los amigos, eso hace. Se prepara para ser director técnico. Ha estado en el Boca Unidos, segunda división argentina, como segundo entrenador. También en la primera argentina, en Colón y Rosario Central. Y, por último, se le ha visto formando parte del equipo técnico en el Nacional. Su función no estaba clara del todo, pero era algo así como el brazo moral entre jugadores y técnicos. Una polémica dentro del club acabó con su cese. Ahora sigue en Uruguay por problemas familiares. Pero no duda de que volverá a Europa para quitarse la espina de no triunfar como futbolista. Porque como persona siempre fue un crack.

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