CUANDO SANTA CLAUS SALTÓ A NUESTRO TEJADO

Papá Noel. Santa Claus. También San Nicolás. Muchos nombres y orígenes sobre una tradición que España ha acogido en los últimos treinta años. Dicen que Coca-Cola inventó esta tradición para asociar su bebida a las festividades y se consumiese en las cenas. También es cierto que Hollywood ha jugado un papel importante para que creamos que el gordo de Laponia entra por la chimenea cada nochebuena para dejarnos los regalos de Navidad. Y nosotros, mientras tanto, nos atiborramos de marisco y turrón de Jijona.

Cuando Santa Claus saltó a nuestro tejado

Ni por asomo los españoles de los sesenta pensaban que al cabo de unos años la libertad de creencias permitiese que un señor vestido de rojo entrara en nuestra morada mientras dormimos para regalarnos felicidad el día de navidad. Porque nosotros éramos de toda la vida de los Reyes Magos de Oriente. Y así seguirá siendo. Pero cuando Santa Claus saltó a nuestro tejado por primera vez, lo hizo para adelantarnos las alegrías. Si no te tocaba el gordo el día 22, tenías la repesca del 25 poniendo el calcetín en la chimenea. Aunque durante una época lo que todo el mundo quería era que le tocara el calvo de la navidad.

El caso es que nadie sabría responder con certeza cuándo el papá noel empezó a caer por aquí. Pero se intuye que el anuncio de El Corte Inglés de 1975 pertenece a los inicios de esta nueva tradición en nuestro país. Todo lo que ha venido después es una festividad llena de consumo y exceso en todos los sentidos. Aunque, por favor, no nos sintamos culpables, pues en estas fechas también sale nuestro lado más caritativo. Ya que se organizan campañas de recogida de alimentos, algo por desgracia muy necesario. Dicho esto, ahora podrías verte el vídeo de los perros follando. Un recurso para situaciones emotivas que el programa de David Broncano utiliza con sus invitados. Porque lo que más nos gusta de la navidad es lo que podría ser y no lo que es. Al final, las costumbres se mantienen, pero adaptándose a los designios del mercado.

Recibir los regalos al comenzar las vacaciones

Este hecho, recibir los regalos al comenzar las vacaciones, siempre era una ventaja para los chavales. Poder disfrutar durante más días de la consola o los juguetes sin horario lectivo era un sueño. Quienes lo hacían realidad no tenían que esperar como la mayoría a comerse el roscón para disfrutar de sus regalos.

Un niño sorprendido por los regalos de Santa Claus

Lo que está claro es que la navidad está peligrosamente preparada para los más pequeños. A medida que creces, sientes menos apego a estas fiestas, son muy edulcoradas y nostálgicas. La fantasía de unos personajes increíbles, la magia que los adorna o sentir las mariposas en el estómago porque algo maravilloso iba a suceder era cuestión de fe. Sobre todo, cuando la tarde del 24 comenzaba a anochecer. Al igual que el día de la cabalgata de los reyes, el 5 de enero. Saber que podías recibir los regalos deseados que habías enumerado en la lista era encantador para los padres. Aunque después pudiera ser un calvario encontrar los mayores deseos en las estanterías de los grandes almacenes.

La navidad es producto de El Corte Inglés

Por eso hay quienes piensan seriamente que todo el entramado de la navidad es producto de El Corte Inglés. En parte lo es. Pero tampoco vamos a culparle de todo. Porque, ¿a quién no le gusta que le regalen una pata de jamón Joselito? A estas alturas, ya estarás pensando en apuntarte al gym en enero debido a la copiosa comida que vas a disfrutar estos días. Porque no te faltará el jamoncito en el plato, un alimento irresistible incluso para Santa Claus.

Ni Santa Claus se resiste al jamón Joselito, un alimento más de invierno que de vegano

Uno de los mejores recuerdos de la infancia era encontrarte los paquetes envueltos con los triángulos característicos de los famosos grandes almacenes. Ahora a quien no encontrarás por allí, o al menos con la cara al descubierto, es a Dimas Gimeno. Estas serán sus segundas navidades que pasa sin el abrigo que le hizo su tío, porque ahora son sus primastras quienes manejan el cotarro. Con lo que representa este día para su empresa y los anfitriones no se sientan juntos a celebrarlo. Es comprensible si no se hablan. Ocurriría en cualquier otra familia. Y si no, espera a la sobremesa, cuando algún miembro ya haya sacado el tema político de turno. Se recomienda evitar estos desencuentros, ya que terminan en indigestión. En ellas, por supuesto, no faltará champán, jamón de bellota y cigalas.

Personajes como Santa Claus ayudan a difundir el mensaje

El comercio, en cualquier forma y tamaño, ha promovido estas cenas navideñas recargadas de buenos alimentos y mantel rojo. Primero con la publicidad en la tele. Una apuesta que con el tiempo se ha convertido en una necesidad. Y ahora en Internet. Pero nuestra navidad es algo más que regalos y alimentación. Es un momento de encuentros entre personas que incluso se ven de año en año. Porque alguna vez tienen que verse. Por eso, personajes como Santa Claus ayudan a difundir el mensaje de que no podemos olvidarnos de quienes más queremos y más nos quieren. La navidad es la excusa. Los más beatos dirán que se trata de la conmemoración del nacimiento de Jesús.

Fotograma de ‘¡Vaya Santa Claus!’ (1994), con Tim Allen

Pero lo que importa es el mensaje del amor, el motivo que más fuerte nos hace. Así que no hace falta viajar a Laponia para descubrir lo que significa Santa Claus. Repartir felicidad y prósperos deseos al prójimo es de las mayores satisfacciones que puedes sentir. Disney lo ha demostrado en repetidas ocasiones, destacándolo en la subestimada ¡Vaya Santa Claus! (John Pasquin, 1994). De lo contrario, lo que mereces es carbón. Pero tendrás que esperar al roscón para saberlo. Y cuidado, no vaya a ser que te toque el haba. ¡Ho, ho, ho!

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