CUANDO UN VESTIDO DE FLORES CAMBIÓ UN PAÍS

Una prenda de vestir no cambia nada por sí sola, pero quien la lleva puesta encima sí puede reflejar una actitud que transgreda las circunstancias presentes. Cualquiera de nosotros proyectamos una imagen -a veces absoluta- de lo que somos solo con nuestro vestuario. Igualmente, cuanta más responsabilidad tienes en una sociedad, tu indumentaria posee más relevancia pública. En nuestro país, pasados cuarenta años, la gente todavía se acuerda de la chaqueta de pana que Felipe González portaba en sus inicios políticos cuando lideraba el PSOE en la transición española. Sin embargo, no es la única prenda anecdótica que gira en torno a un suceso histórico del siglo XX, pero muchos han caído en el olvido aun siendo tanto o más importantes. Como la que podría representar el mandato de Lyndon B. Johnson en los EE.UU., cuando un vestido de flores cambió un país.

Mucho más que un vestido de flores

Su esposa, la primera dama Lady Bird Johnson, fue un gran apoyo para el presidente, siendo decisiva para la carrera presidencial, así como en el articulado legislativo para el progreso y la igualdad social. Aunque no lo pareciese, Lady Bird era mucho más que un vestido de flores. Nacida como Claudia Alta Taylor, era una mujer que creció en el sur del país. A la edad de cinco años perdió a su madre. Ya en su juventud, mientras las chicas abandonaban los estudios pronto para dedicarse a criar una familia, ella no renunció a su libertad y se matriculó en la universidad.

Mucho más que un vestido de flores

Primero, en Historia del Arte. Después, Ciencias de la Información, donde encontró su vocación. En uno de sus viajes de negocios, Lyndon quedó prendado de ella cuando todavía era estudiante. No tardaron en pasar por el altar. Pero ese paso no frenó sus intenciones como emprendedora. Lo primero que hizo con la herencia recibida fue adquirir la propiedad de una emisora de radio en la ciudad de Austin. De ese modo, aprendió a liderar un proyecto que contribuiría a fortalecer su espíritu como estadista posteriormente.

Lyndon acabó siendo elegido presidente de los EE.UU

Que la primera dama interviniese en asuntos de Estado era algo inusitado. Pero que participara activamente en campaña electoral, cuando Lyndon estaba ingresado por un ataque al corazón, era inaudito. De hecho, cubrió parte de la carrera en campaña por los estados del sur, donde nació y creció, tomando el tren en solitario. Pese a no ser candidata, dicen que logró convencer en atril a un público que no estaba acostumbrado a que una mujer representara a los ciudadanos. Tal valentía trajo sus frutos, ya que Lyndon acabó siendo elegido presidente de los EE.UU. también por la vía democrática. De modo que Lady Bird podría aprovechar su cargo simbólico para que el país pudiera avanzar en materia social.

Lyndon B. Johnson firmando un acta como presidente de los EE.UU. con el respaldo de Lady Bird

Todavía hoy existen conductas reprobables relacionadas con el racismo, la aporofobia y la homofobia. Sin embargo, la educación ha mejorado mucho en los últimos cuarenta años, precisamente, por implantar políticas de igualdad -dentro de lo que cabe, claro- que dejan a Lady Bird en muy buen lugar. Porque con el mandato de Lyndon Baines llegó la Ley de Derechos Civiles. Con su promulgación, la comunidad afroamericana pudo acceder a sentarse en la misma mesa de un restaurante que un norteamericano blanco. Incluido en la región del sur.

Contra la pobreza infantil

Por supuesto que Lady Bird Johnson no fue una activista, ni mucho menos radical, pero desde su posición hizo lo que estuvo en sus manos para mejorar la vida de los demás. La década de los sesenta trajo esperanza, pero también sangre. Líderes políticos por la igualdad social como M. Luther King y Malcolm X fueron asesinados. Al igual que el presidente Kennedy, antecesor de Lyndon en el cargo. De tal modo que podría decirse que Lady Bird, eso sí, fue pionera alzando la voz para luchar por unos valores en un contexto mucho más hostil.

Lady Bird Johnson apoyando la iniciativa contra la pobreza infantil

De acuerdo con Adela Cortina, lo que esconde realmente el racismo es el rechazo al pobre, llamado aporofobia. Entonces se desconocía el nombre de esta conducta, pero se practicaba descaradamente. Algo que el matrimonio Johnson intentó remediar con la Ley de Oportunidades Económicas, creando incluso una oficina ex profeso para combatir la pobreza.

Además, se estableció un programa educativo, el denominado Headstart, que consistía en mantener a los niños cuyas familias se encontraban en exclusión social en buena salud. Se trataba de permitir que aquellos niños que no tenían acceso a la escuela tuvieran su oportunidad de desarrollarse intelectualmente. Su fundación supuso una innovación en el modelo educativo, participando también las familias en el desarrollo intelectual de sus hijos. Desde entonces, Headstart ha recibido apoyo institucional con visita de las primeras damas, reservando un hueco en sus apretadas agendas.

La ley de Lady Bird

Lady Bird Johnson era una persona natural, sin imposturas. O al menos así lo proyectaba. Su interés por la educación y la igualdad se debe a que desde pequeña se crió con mujeres de otra raza al quedar huérfana. Puede que se sintiera en deuda. Por eso no dudó en apostar por que se respetaran ciertas reglas mientras ella durmiese en la Casa Blanca. Nada tenía que ver con la visión generalizada que sus compatriotas de Texas tenían sobre la vida. 

Lady Bird con Lyndon en un baile a juego con flores

Su otra gran preocupación era la naturaleza. Por entonces, la excesiva industrialización del suelo y la eclosión del mundo de la publicidad en los espacios públicos habían cercado el medio ambiente. Lady Bird, que vivió la mayor parte de su vida en los campos del sur, era consciente de la importancia del ecosistema. De modo que Lyndon B. Johnson firmó también la ley del embellecimiento de las carreteras y espacios públicos. Aunque todo el mundo la conoce como la Ley de Lady Bird.

Cuando un vestido de flores cambió un país

El texto legal recoge, entre otras medidas, el aumento del control publicitario en exteriores, así como el cierre de los cementerios de metales desechables. A esta normativa siguieron otras relacionadas con el medio ambiente y los parques naturales.

Un vestido llamativo para una gala benéfica o cena institucional

Ella demostró que un país podía cambiar vistiendo colores vivos y llamativos, o llevando bordados de flores, en sus célebres cenas institucionales o galas benéficas. Su modista era Mollie Parnis, quien vestiría posteriormente a las sucesivas primeras damas norteamericanas. Decían de ella que su estilo era fácilmente identificable, pues vestía a mujeres consideradas tradicionales, elegantes y pulidas. En el caso de Lady Bird Johnson faltaría algún calificativo menos rancio.

No cabe duda de que los Johnson colocaron la primera piedra de una sociedad más concienciada y respetuosa con el medio ambiente y las personas. Y con su determinación, lograron avances que en su momento fueron importantes pero que, vistos en perspectiva hoy, lo son aún más. Porque, como decía Lady Bird Johnson, allí donde brotan las flores, también lo hace la esperanza.

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