VAN GOGH: A LAS PUERTAS DE LA ETERNIDAD

Me gustaría encontrar una nueva luz para pintar cuadros que no hayamos visto todavía. Le espeta Vincent Van Gogh a Paul Gauguin en su primer encuentro. Entonces, Vincent, tienes que ir al sur, le anima Gauguin. Y con este propósito, Van Gogh inicia un viaje que le llevará al sur de Francia con la finalidad de plasmar sobre el lienzo su visión de la naturaleza. Porque pintar era lo único que sabía hacer.

El talento de Van Gogh

Aunque en vida nadie reconociera el talento de Van Gogh. Salvo su hermano pequeño Theo, un mercante de arte con quien tenía un vínculo afectivo muy fuerte. Y quien le permitió dedicarse a su oficio sin necesidad de vender una sola obra en vida. El nuevo trabajo de Julian Schnabel, controvertido cineasta neoyorkino y reconocido pintor que expone en las galerías de arte más prestigiosas. Siendo una faceta del director desconocida para la mayoría, Schnabel se adentra en la obsesión de un artista. Captar la belleza de un instante con su propia mirada en un trozo de tela y conseguir así la inmortalidad de su obra.

Ahora, la figura de Van Gogh es conocida en todo el mundo gracias al cotizadísimo valor artístico y económico de sus lienzos en el sector del coleccionismo de arte. Pero, a finales del siglo XIX, su estilo pictórico era repudiado por el público. Porque, como confiesa el propio personaje en una escena de la película, no estaba hecho para su tiempo. El pintor padecía trastornos, pero el artista posimpresionista también tenía momentos de lucidez. Una interpretación, por cierto, llena de matices. Resulta muy creíble, pese a la diferencia de edad entre el actor en la vida real y el neerlandés al que da vida en la cinta.

Willem Dafoe nos cautiva por su naturalidad

Con este papel, con el que ha vuelto a ser nominado a los premios Óscars, Willem Dafoe nos cautiva por su naturalidad y cohesión. Un actor especializado ya en caracterizar personajes icónicos. Como así hizo en ‘La última tentación de Cristo’ (Martin Scorsese, 1988) o en ‘Pasolini’ (Abel Ferrara, 2014).

Tráiler del film

‘A las puertas de la eternidad’ (At Eternity’s Gate, 2018) no es un biopic convencional, un subgénero en decadencia narrativa. Es el resultado de poner acción y color a las palabras que recogen las cartas que Van Gogh escribía a su hermano Theo y a Paul Gauguin durante sus últimos años. En ellas exponía, más que los hitos de un personaje histórico, el pensamiento de uno de los grandes artistas decimonónicos. El propio Schnabel ya tenía experiencia de adaptando al cine la vida de artistas como el malogrado artista de Brooklyn ‘Basquiat’ (1996). O del poeta disidente cubano Reinaldo Arenas en ‘Antes que anochezca’ (Before night falls, 2000).

La figura de Van Gogh

En esta nueva ocasión, se distancia mucho de aquella versión, como también de cualquier trabajo anterior centrado en la figura de Van Gogh. Un personaje que fue llevado por primera vez al cine por Vincente Minnelli en ‘Lust’ (1956), con un atormentado Kirk Douglas en la piel del pintor errante. Y que en cada nuevo homenaje en cine del loco de pelo rojo se toma como referencia.

Apoyándose en recursos técnicos como los primerísimos planos y planos subjetivos para conseguir un mayor realismo y aproximación a los personajes, rompiendo así la cuarta pared; grandes angulares para conectar mejor con lo que significa el arte de la pintura; y en algunas secuencias, el atrevido desenfoque del encuadre en su mitad inferior para que el espectador se sienta tan perturbado como el protagonista, Schnabel firma un trabajo muy personal y arriesgado, que gustará tanto como rechazará a la crítica y público.

Su figura ha entrado en el templo de la eternidad

Sin embargo, cuestiones personales que la cinta expone, como la supuesta vanidad de Van Gogh. Ya que compararse con Jesús de Nazaret para exponer su idea sobre la eternidad de su obra es un acto de soberbia. La enfermedad psíquica que sufría -sobre la que todavía hay discrepancias respecto a su diagnóstico clínico-. O algunos episodios desagradables de su vida -el motivo y alcance del corte de su oreja izquierda o quién le disparó mortalmente- no se pueden tomar fielmente. Porque no existe una fuente fiable de la información, pues son hechos que pertenecen al imaginario colectivo desde su muerte. Como también queda patente que la admiración que despierta en los visitantes de los museos donde exponen su obra es una muestra de que su figura ha entrado en el templo de la eternidad, como así deseaba en vida.

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