SCHWARZENEGGER: TRIBUTO AL CINE DE ACCIÓN

Inaugurada la década de los noventa, Arnold Schwarzenegger era la estrella de cine mundial del momento. Venía de cosechar éxitos recientes en taquilla como Poli de guardería (1990), Desafío Total (1990) y Terminator 2: el juicio final (1991). Además, Schwarzenegger se había erigido en símbolo de un país que lucía músculo tras la hecatombe de la Unión Soviética, representando la fuerza del modelo social dominante en el orden mundial.

El primer fiasco de Schwarzenegger

Una época en la que, cuando había un estreno esperado en cines, tenías que hacer largas colas para comprar tu entrada. No como ahora, que lo puedes hacer desde cualquier parte con tu móvil. Y si la película no llegaba a tu cine, tenías que esperar más de un año para poder comprarla en cinta VHS. Cómo han cambiado las cosas.

Schwarzenegger copaba los lineales con sus títulos en cinta VHS

Pues bien, llegó el verano de 1993 y con él el primer fiasco de Schwarzenegger en taquilla. Un año marcado por acontecimientos en la agenda política internacional tales como la entrada de la familia Clinton en la Casa Blanca, la firma del Tratado de Maastrich con el que daba comienzo la Unión Europea, la guerra todavía en curso en los Balcanes y la reelección por enésima vez de Felipe González como Presidente del Gobierno en España.

Ser parte de la película

El último gran héroe tenía todos los ingredientes para convertirse en el blockbuster de la temporada estival y poner otro broche de oro en la carrera estelar del actor de origen austriaco: contaba en la dirección con John McTiernan, considerado uno de los mejores realizadores del cine acción en Hollywood de todos los tiempos.

Tráiler del film de Schwarzenegger

Danny Madigan es un joven admirador de sus aventuras que vive con su madre en Nueva York. Es amigo de Nick, un viejo acomodador de un cine de barrio, con el que pasa horas viendo películas. Una noche, estando solo en casa, es asaltado por un atracador. Entonces decide escapar al cine para sentirse protegido. Una vez dentro, su amigo Nick le regala una entrada simbólica -que él mismo había recibido del mismísimo escapista Harry Houdini– para ver el preestreno de la última entrega de su héroe de acción. Lo que Nick no sabía era que la entrada tuviera el poder no solo de acceder al patio de butacas, sino también para trasladar a Danny al otro lado de la pantalla y ser parte de la película que estaba disfrutando.

Una obra que rinde homenaje al propio cine

Con referencias a títulos clásicos como El séptimo sello (1957), La rosa púrpura de El Cairo (1985) o Cinema Paradiso (1988), la película es más que un producto efectista con explosiones y persecuciones de por medio. Podría considerarse cine de autor dentro del género de acción. Una obra que rinde homenaje al propio cine. Sus creadores tienen gusto y ningún prejuicio por el séptimo arte. Queda patente el ingenio de Shane Black -autor de Arma Letal y responsable de bautizar la saga Die Hard– y David Arnott por entregar un trabajo cargado de ironía, autocrítica y mucho sentido del humor. Fueron llamados a fila por el propio Arnie, que no estaba convencido con el primer borrador, obra de Zak Penn y Adam Leff.

Fotograma del film de Schwarzenegger

Acierta el reparto con el descubrimiento de Austin O’Brien -discípulo de Macaulay Culkin en Mi Chica 2-, y unos secundarios formidables -el entrañable Robert Prosky, un gracioso Tom Noonan y Charles Dance como digno villano-. Además, participaron cameos como Ian McKellen interpretando a la Muerte-un guiño a la obra de Ingmar Bergman-, Anthony Quinn como el auténtico capo italiano, F. Murray Abraham como compañero de Slater en el departamento de policía de L.A. o Tina Turner como la alcaldesa de la ciudad soñada.

Todavía hoy Schwarzenegger se lamenta

Pasados los años -veinticinco para ser exactos-, todavía hoy Schwarzenegger se lamenta al recordar este bache en su carrera. Mala suerte para uno de sus papeles más carismáticos que se le recuerdan, una interpretación en la que se parodia a sí mismo. Gran parte de culpa de este fracaso la tiene el fenómeno nacido ese mismo verano: Parque Jurásico. Otro éxito del maestro Spielberg que todavía sigue dando frutos. Al contrario que el personaje Jack Slater, prácticamente caído en el olvido. Tampoco el público se tomó en serio que el ex gobernador de California pudiera reírse de sí mismo.

Spielberg dando instrucciones en el set de ‘Jurassic Park’, enemigos de Schwarzenegger en 1993

Y así, con un título premonitorio, terminaba una etapa gloriosa para el cine de acción. Los tipos duros como Stallone o el propio Schwarzie entraban en decadencia. El público demandaba nuevos reclamos en los que fijarse, y mientras los dinosaurios fueron recreados con los mejores avances tecnológicos -nunca antes vistos-, la obra de McTiernan se conformó con unos efectos muy rudimentarios que no evitaron el elevado coste de producción.

Este golpe supuso el cambio definitivo de registro para Arnie en beneficio de la comedia, pues ni siquiera la crítica salvó el estreno del desastre. Y el director, por su parte, decidió recuperar en su siguiente trabajo al personaje que le dio fama internacional, John McClane, redimiéndose ambos de este decepcionante capítulo en sus vidas.

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